23 de abril de 2011

La ISLA BEATA, guarda belleza e historia en el Sur Dominicano

La isla Beata, lo mismo que Alto Velo, fue descubierta por el Almirante Cristóbal Colón durante su segundo viaje, a finales de Agosto de 1494. Tan estratégica es la localización de estas islas que Colón las visitó en tres de sus cuatro viajes. En su primer viaje, en lo que se refiere a la Hispaniola, Colón se limitó a bordear su costa norte.
En su segundo viaje, viniendo desde Jamaica, avistó estas islas (Beata y Alto Velo). En su tercer viaje, en 1498, Colón zarpó desde la isla Margarita, en la costa venezolana, hacia la Hispaniola, donde llegó el 19 de Agosto pero las corrientes lo empujaron hasta la isla Beata. Bartolomé de Las Casas narra que el Almirante llegó a la "isleta chiquita que llamó Madama Beata" y que "está junto a ella otra más chiquita que tiene una serruela altilla, que desde lejos parece vela y púsole nombre Alto Velo".

En su cuarto y último viaje, el 3 de Agosto de 1504, Colón toca otra vez la Beata, viniendo desde Jamaica. Su duración probable en la isla Beata fue de entre 35 y 40 días esperando los vientos favorables para poder pasar por el Cabo Mongó. Por eso su carta dice: "Desde la Beata, a donde forzosamente me detiene la brisa, hoy sábado 3 de Agosto".

Posteriormente, establecida una ruta marítima hacia Jamaica y hacia el continente, la isla Beata sirvió como punto de reunión y enclave estratégico para las naves, por tratarse de la posición más meridional de la colonia. Esta misma circunstancia atrajo los bucaneros, corsarios y piratas que durante los siglos XVI y XVII asolaron las costas y las rutas marítimas del imperio español. Existen crónicas de como los piratas "El Olonés" y Morgan habían recalado en la isla Beata y costas adyacentes.

Los españoles mantenían posesiones de ganado vacuno en la isla Beata para aprovisionar sus expediciones marítimas en la ruta al nuevo mundo. Este ganado se mantuvo, en forma cimarrona, hasta finales del siglo XVIII. Estas circunstancias, junto a su posición estratégica, hizo de Beata escenario de no pocas escaramuzas en la que los barcos procedentes de Santo Domingo se encontraban con piratas y corsarios que, teniendo a la isla Tortuga en Haití como base principal, descendían hasta allí para atacar las rutas caribeñas de la corona española.

En 1870, el Estado otorgó una concesión, por 50 años, de la isla Beata al ciudadano Coronel Telésforo Volta para establecer y trabajar salinas pagando al Tesoro Público el 5% de los beneficios de las mismas. Todavía se observan los restos de estas salinas; de las más grandes se extraía sal hasta los años 60.

La Isla Beata

La isla está separada del Cabo Beata (en la Hispaniola) por el Canal de la Beata; este canal tiene, por su parte más ancha, unos 7 km en el Este y 8 km por su parte Oeste. El Canal de la Beata presenta bajíos de diferentes profundidades de hasta 3 brazas de profundidad y le sirve de límite a la Beata por la parte Norte. Por la parte meridional se encuentra separada de la isla de Alto Velo por el Canal de Alto Velo, siendo la distancia entre ambas islas de unos 11-12 km.

El terreno de la isla puede dividirse en tres tipos:
Arenoso. En la parte occidental de la isla hay pequeñas ensenadas arenosas. Las playas más extensas de Beata se encuentran el Norte, donde sopla brisa muy fuerte tanto de día como de noche.

Caliza en diente de perro ("dogtooth limestone", en inglés) que son calizas fuertemente erosionadas y de difícil tránsito.

Pantanos, ocupados por mangles.

En el sustrato calizo los fenómenos kársticos han originado multitud de grutas, cavernas y simas. Una cueva importante como hábitat de murciélagos y por la información paleontológica que guarda es la Cueva de Durán Espinal. Se encuentra a unos 2 km de Boca Puente y a unos 40 metros de altitud, desarrollándose hacia el Oeste. Otras cuevas y abrigos rocosos se encuentran en los acantilados de la costa Sur y Suroeste de la isla, pero a causa de su difícil acceso no han sido investigadas hasta el momento.

En la isla se encuentran las siguientes formaciones vegetales:
Bosque Semideciduo sobre Roca Calcárea
Esta formación ocupa gran parte de la isla Beata. Se caracteriza este tipo de bosque por ser un bosque muy denso, pluriestratificado, donde aproximadamente 50% de los árboles pierden sus hojas durante el período de sequía estacional.

Este tipo de bosque se desarrolla sobre suelos poco profundos de textura arcillosa de unos 15 cm de profundidad, cubierto en gran parte por hojarasca sujeta a una lenta descomposición según las condiciones microclimáticas.

Bosque Semideciduo Costero sobre Roca Calcárea
Este tipo de bosque es una variante del anterior, del cual se distingue por poseer un microclima más húmedo debido al hálito marino y a las condiciones topográficas.

Bosque Semideciduo
Se distingue esta formación vegetal por la altura y por el grosor del tronco de sus árboles. Se desarrolla en las zonas llanas entre cerros, donde se han podido formar suelos profundos, con mayor capacidad de retención de agua, y la acción de los vientos y la desecación es mínima. En Beata, se encuentra al pie de los farallones del Suroeste de la isla.

Bosque Enano Costero
Esta formación vegetal se desarrolla sobre la roca caliza en áreas expuestas a la acción permanente de los vientos, que soplan con dirección predominante Este-Oeste desde el mar hacia tierra adentro.

Fisionómicamente presenta el aspecto de un denso matorral bajo; sin embargo, abundan gran número de especies arbóreas, en forma enana como respuesta adaptativa a la acción constante del viento. Predominan las formas rastreras y almohadillas, aprovechando la vegetación las grietas y fisuras de la roca caliza para proliferar, de tal modo que es posible el caminar "por encima del bosque" de tan densa y apretada como se ofrece.

Esta interesante biocenosis se caracteriza por sufrir un stress permanente de agua, debido a la acción desecante del viento que disturba el intercambio entre las plantas y la atmósfera producido por la transpiración, de manera que las plantas procuran mantenerse pegadas al suelo, donde las velocidades del viento son menores y orientan sus ramas y copas en su misma dirección. Las ramas terminales aparecen desprovistas de hojas mientras que troncos y tallos se retuercen arrastrándose por la roca buscando el abrigo de una grieta o cualquier otro accidente para proteger su follaje.

El bosque enano costero tiene una buena representación en la isla Beata, desarrollándose en una franja costera por la costa Norte, desde Punta Beata hacia Punta Ocrique, y extendiéndose por su costa Este y Sureste. Esta formación, en las proximidades de la costa rocosa, se presenta de forma muy achaparrada con cobertura del 60%, apenas alcanzando los 50 cm de altura y rellenando las anfractuosidades del roquedal calizo, con predominio de las formas almohadilladas.

Manglares

Presente alrededor de las lagunas de la costa Noreste de la isla. La especie dominante y exclusiva es Rhizophora mangle.

Bosque Costero sobre Suelo Aluvial Arenoso
Esta formación vegetal se desarrolla en suelos arenosos en proximidad al mar. En la isla Beata prolifera a todo lo largo de una franja costera en el litroal Oeste y Suroeste. Cerca de Boca Puente se puede observar una zonación entre el bosque costero, el bosque semideciduo y el bosque semideciduo sobre roca calcárea.

Entre las especies animales, en la isla Beata es posible encontrar tortugas marinas y la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta cornuta), cuya mayor población se encuentra en Beata. El colúbrido Alsophis anomalus es el mayor del país y sumamente raro; sin embargo, en la isla Beata la especie parece ser todavía común. Esta isla constituye probablemente el último refugio para esta especie de un grupo sumamente interesante y aún desconocido de colúbridos de las Antillas. Abundan numerosas especies de aves acuáticas. La paloma coronita (Columba leucocephala) anida en la isla.

Varios sitios arqueológicos ha sido descubiertos en la isla, siendo el mejor conocido el Sitio Dumet, que se encuentra en la orilla Noreste de la isla, a 600 m tierra adentro desde la línea de playa. Las investigaciones han permitido estimar que en ese lugar había existido un asentamiento indígena de unos 500 a 800 individuos.

Fuente: La Republica Dominicana por J. Marcano